Bienvenida, Bienvenido a Contribuir.
Contribuir, para mí, es una vivencia humana.
Es una experiencia que empieza mucho antes de que llegues a Cádiz este invierno.
Empieza cuando te inscribes,
y en las primeras 24 horas recibes El Arte de lo Posible,
nuestro curso de introducción al diseño en permacultura,
además de formar parte de la comunidad Sabvia, con mucha info compartida.
Podría contarte los beneficios,
el temario, o hacerte una lista de lo que vas a aprender.
Pero prefiero hacerlo de otra manera.
Quiero contarte cómo lo vivimos nosotros.
Cómo se siente.
Cómo huele estar aquí.
Qué pasa cuando llegas a este lugar.
1. El lugar y el porqué
La primera vez que llegué a Suryalila apenas había sombra.
Los pocos árboles que crecían alrededor no superaban el metro de altura,
y el suelo, erosionado, parecía pedir agua y cuidado.
Suryalila es un centro de retiros de Yoga y creó una ONG (Danyadara) para gestionar la regeneración de las tierras.
Ya entonces sentimos ese propósito de regenerar que nos conectó con Danyadara y sus integrantes.
Y cada vez que regreso, me emociona ver cómo el paisaje cambia
la regeneración, la revegetación del paisaje ,
mientras la tierra sana, algo dentro de mí también se ordena.
Y quizá por eso siempre quiero volver,
porque cada vez que vuelvo, siento que también me estoy regenerando.
2. El Cuerpo
Son las ocho menos cuarto.
La alarma suena.
Me apetecería seguir durmiendo,
pero sé que dentro de una hora y media mi mente me dirá gracias —en mayúsculas— por haber salido de la cama.
¿Hoy toca en el Domo o en Ganesha?
No lo sé.
Tampoco sé quién dará la clase,
ayer no me fijé en la pizarra.
Cada día una profe diferente guía la práctica,
y cada día aprendo algo nuevo,
una postura, una respiración, una forma distinta de habitar el cuerpo.
Si pudiera hackear el espacio-tiempo, me teletransportaría allí todos los días del año.
También al yin yoga de las tardes —los lunes, miércoles y viernes—,
tan relajante que a veces me quedo flotando en una nube durante toda la cena.
Solo por estas prácticas diarias ya merece la alegría haber venido.
Solo por vivir esta sensación en mi cuerpo: ese silencio después de moverme
Hay momentos en los que pienso:
aunque no hiciera nada más en todo el día, solo por esto ya vale la alegría este día.
3. La Común Unidad
La gente de Danyadara lo pone fácil.
Con los años hemos forjado amistades profundas con muchos de los lindos seres humanos con los que hemos colaborado,
y también con quienes han venido como participantes a los cursos.
Cada día empezamos la actividad con una dinámica.
Mientras aprendemos, reímos, descansamos o compartimos una tarea, siempre hay espacio para todas.
Da igual la edad, la fuerza o la experiencia: cada quien encuentra su lugar y su ritmo.
Y eso genera algo difícil de explicar, pero fácil de sentir.
Una sensación de tribu, de comun-unidad.
De que lo que estamos haciendo juntos tiene sentido.
“La manera con la que guiáis la semana ayuda muchísimo a empoderarse y a crear un grupo muy bonito con el que volveremos a vernos seguro.”
— Participante de una edición anterior
Lo noto especialmente durante las comidas:
las conversaciones se vuelven profundas, las miradas se relajan,
y la comida —siempre deliciosa— parece alimentar mucho más que el cuerpo.
Además, siempre surgen actividades espontáneas,
cantos colectivos en el Domo, paseos por los senderos …
Momentos que terminan uniéndonos todavía más.
Otra participante lo expresó así:
“La intensidad de las vivencias emocionales junto al grupo permiten hacer el click de un modo más intenso.”
Con el tiempo he comprendido que la calidad de tu vida depende de la calidad de tus relaciones,
y aquí esa frase cobra sentido.
Al final, lo que sembramos juntos no son solo árboles y plantas, sino vínculos que siguen creciendo mucho después de que el curso termina.
La que llamamos familia del Alma
4. Rituales de invierno
Hay días puntuales en los que nos abren la sauna para el grupo.
Viví muchos años en el norte de Europa, y para mí la sauna es casi un ritual.
El calor seco y el vapor con aromas de eucalipto y menta envuelven el cuerpo poco a poco.
Respirar dentro de ese aire denso es un desafío y, al mismo tiempo, una entrega.
Siento cómo el cuerpo se abre, cómo el sudor limpia, cómo la mente se vacía.
Aguantar la temperatura respirando lento se convierte en una especie de meditación silenciosa.
No hay nada que hacer más que estar.
Y luego llega el momento del contraste: salir, caminar hacia la piscina y sumergirse en el agua fría.
Ese instante es puro despertar.
El corazón late fuerte, la piel se estremece, los sentidos se agudizan.
Y de repente estás dentro, nadando en agua fría…
sin sentirla fría.
El cuerpo entero parece gritar gracias.
Y entonces vuelves a la sauna,
y el calor te envuelve otra vez como si te recogiera la tierra.
Aunque no todos disfrutan de esta combinación de calor y frío,
su efecto depurativo es profundo.
Sientes que todo se reinicia, el cuerpo, la mente, incluso el ánimo.
Este es, uno más de los regalos del lugar.
5. Descanso y Confort
En Suryalila, el descanso es más que una cama,
todo está cuidado al detalle, limpio, cálido, acogedor.
Mira las fotos.
Esto es Suryalila.
hay un total de 13 camas, una habitación compartida de 8 plazas,
y dos yurtas —una para 2, otra para 3.
Si vienes en furgoneta, autocaravana hay un parking con servicios. Hay sólo 4 espacios disponibles para camping.
*El precio del alojamiento es el mismo si te alojas en tu propia furgoneta, Yurta o habitación compartida
6. La Comida en Cuerpo y Alma
Si vas a un sitio que tienen un libro de sus recetas de cocina,
porque los clientes lo pedían,
no se que más puedo añadir de la comida.
7. Aprendizaje
Online
Esta es la formación online que ofrecemos previa a tu llegada
Semana práctica de Agroforestería Sintrópica:
Aprendizaje presencial
Las formaciones son de sábado a sábado
Semana · Agroforestería Sintrópica
🗓️ Del 21al 28 de noviembre
Y ahora llegamos a una de las partes importantes.
Porque todo esto sería muy bonito, pero has venido a aprender.
Y aquí es donde ocurre algo que hemos visto muchas veces.
Persanas que llegan pensando que necesitan saber muchísimo antes de empezar.
Persanas que creen que un sistema sintrópico es demasiado complejo.
Persanas que no saben por dónde empezar.
Una participante llegó con esta sensación:
“No me sentía capaz de empezar a plantar porque se me hacía demasiado grande todo lo que había que hacer, no sabía por dónde empezar.”
Y se fue así:
“Ahora me lo planteo como algo a realizar a pasos pero sin pausa: empezaré por una pequeña línea y con mucha observación de mi entorno. Pasitos pequeños pero con conciencia.”
Otra persona tenía un miedo parecido:
“No me sentía capaz de abarcar la implementación de un sistema sintrópico, me parecía demasiado complejo.”
Hasta que pudo verlo y practicarlo.
Y su conclusión fue:
“Todo se trata de probar y experimentar y se puede hacer a la escala que uno pueda, sin miedo.”
No queremos que termines pensando:
‘Ahora sé mucha teoría sobre agroforestería sintrópica.’
Queremos que termines pensando:
‘Ahora sé por dónde empezar.’”
Y, sobre todo, que tengas el valor de empezar.
Porque otra participante nos dejó esta frase:
“Creo que he perdido el miedo a equivocarme, aunque no salga perfecto, empezar a hacer.”
“Aquí no vienes solamente a escuchar.
Vienes a ver, tocar, plantar, podar, observar, preguntar, equivocarte y volver a probar.”
Y eso cambia mucho la forma de aprender.
Una de las participantes lo resumió de una manera que nos encanta:
“Tras este curso no solo lo he entendido sino que lo he visto, lo he manejado y lo he implementado.”
Una participante nos contó que llegó pensando que necesitaba más teoría.
Y descubrió que necesitaba otra cosa:
“Pensar que necesitaba más teoría cuando necesitaba más práctica.”
Y otra nos dijo algo que resume bastante bien lo que buscamos:
“El subidón del trabajo en equipo, cómo se multiplica la eficiencia, el aprendizaje y el disfrute.”
Si has llegado hasta aquí, probablemente ya lo sientes.
Contribuir es algo , diferente,
una experiencia completa que empieza antes de venir y sigue mucho después de irte.
Lo hemos diseñado así porque creemos que ConTribuir no debería ser un lujo, sino una oportunidad real para quienes desean vivir de otra manera.
Por eso, el precio de una semana completa —incluyendo alojamiento, comida, yoga diario, la formación online y la experiencia práctica—
es igual o incluso menor que un fin de semana en un retiro convencional.
Precio de toda la formación con alojamiento, comidas y todas las actividades 500 €/Semana
No queríamos que el dinero fuera una barrera.
Y además, una parte de tu aportación se destina directamente a proyectos regenerativos,
la compra de plantas para los sistemas de agroforestería de la ONG de Danyadara.
Así, mientras aprendes, también conTribuyes —literalmente— a regenerar la tierra.
Si después de leer todo esto todavía dudas, puede que no sea tu momento.
O quizás sí :)
Las plazas son limitadas: 13 camas, debajo te explico como reservar la tuya.
Te resumo por si te has perdido:
1) Reserva → 2) Recibes “El Arte de lo Posible” + cursos → 3) Semana Presencial en Suryalila
Si tienes a alguien en mente que podría vibrar con esta experiencia, envíale esta información.
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*Actualización
Si quieres saber lo que te costaría una semana en Suryalila
SIN CURSO,
puedes verlo en su web o leerlo aquí debajo,
en el dormitorio de 8 camas 875 €,
y en la yurta 1081 €
repito, sin curso online ni presencial,
es como ir a un concierto de U2 a precio de Karaoke,
haz con esta información lo que quieras,
cada día hay menos plazas












Hola! Me interesa pero este año lo tengo difícil, el año que viene haríais otro encuentro? También me gustaría saber qué tal sale el encuentro de Noviembre, lo publicais en algún sitio?